Razones para un plan de lectoescritura de centro (PLEC)

Andrea Ballesteros 0 Comments

Todo centro educativo ha de ser capaz de transmitir a sus alumnos el valor insustituible que emana de los libros, de las lecturas. Para lograr dicho objetivo, se necesita un “plan de acción”. En este artículo proponemos el PLEC como vía, es decir, un plan de lectoescritura utilizado como método en los centros para regular las distintas actividades que se realizan en todos los ciclos con el fin de asegurar la inmersión de los alumnos en la lectura y la escritura.

La lectura desarrolla la inteligencia lingüística de manera evidente, tal y como demuestran varios estudios y estadísticas, pero es capaz, a través de ella, de desarrollar más capacidades, como es el caso de la inteligencia interpersonal e intrapersonal. Además, la lectura estimula la imaginación, la creatividad, el pensamiento abstracto, etc. Así mismo, es capaz de transmitir valores positivos (justicia, generosidad, sacrificio, etc.) y muestra las consecuencias de obrar inadecuadamente. Es indiscutible que la lectura favorece el desarrollo de la competencia social, pues nos hace partícipes de una comunidad.

Indudablemente, la lectura va más allá de ser una herramienta para aprender o informarnos. Es una forma enriquecedora de pasar el tiempo y, además, nos permite disfrutar de ello. Así, es muy importante que como futuros maestros tomemos este último punto como una de las bases principales para transmitir nuestro gusto por la lectura y, no hay mejor manera de hacerlo que dar ejemplo de ello.

Vemos que hay tres grandes bloques educativos a trabajar mediante el PLEC: saber leer, leer para aprender y el gusto por leer. Veamos cada uno de ellos detenidamente:

  • Saber leer implica tener el conocimiento de las distintas letras que forman el alfabeto, así como la capacidad para llegar a comprender e interpretar textos. Este primer bloque forma parte de la Educación Infantil.
  • Aprender es “adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Por tanto, podemos deducir que leer para aprender supone combinar la capacidad de interpretar textos con extraer de ellos conocimientos. Es evidente que, para llegar a este punto, debemos haber realizado un trabajo correcto en Infantil. Por ello, leeremos para aprender sobre todo en Educación Primaria.
  • El gusto se define como “placer o deleite que se experimenta con algún motivo, o se recibe de cualquier cosa” o “facultad de sentir o apreciar lo bello o lo feo”. El gusto va más allá de tener el hábito, pues se ha de ser capaz de discernir entre obras buenas y obras no tan buenas. Además, implica encontrar placer en el mero hecho de leer por leer, siendo la propia lectura el fin. En cuanto al ámbito escolar, el hábito lector se ha de desarrollar desde el primer momento, a pesar de que el proceso de lectoescritura no esté acabado.

Por tanto, el objetivo que tenemos como docentes, es lograr que el alumno quiera aprender a leer y a escribir porque encuentre en ello una manera óptima de pasar el tiempo, y no sólo una utilidad. Como dice Mario Vargas Llosa, “nada enriquece tanto los sentidos, la sensibilidad, los deseos humanos, como la lectura. Estoy completamente convencido de que una persona que lee, y que lee bien, disfruta muchísimo mejor de la vida, aunque también es una persona que tiene más problemas frente al mundo”.