Un gran reportaje llevado a un libro

Michelle Batallas

 

Dividido en 14 capítulos y escrito en primera persona es como narra el escritor Gabriel García Márquez Relato de un Náufrago. Desde  el primer momento, el escritor colombiano nos hace ser testigos de cómo a la luz del mediodía y a sólo dos horas de su destino, un fuerte oleaje arroja a Luis Alejandro Velasco y a sus compañeros del A.R.C. Caldas, un barco destructor de la armada colombiana. A partir de aquí, y de la mano de Luis Alejandro, vivimos una travesía de diez días a bordo de la balsa a la que él logró subirse tras el impacto.

En la primera noche nuestro protagonista está lleno de optimismo, pensando que ya habrán comenzado las operaciones de búsqueda de los supervivientes, y que pronto estará en tierra firme. Poco a poco esa esperanza va desapareciendo al ver que el segundo día pasa sin novedad alguna, sólo él perdido en el océano sin comer ni beber.

En los dos próximos días comienzan las alucinaciones, la pérdida de la noción del tiempo y la desesperación por beber es tanta que prueba el agua del mar. La esperanza vuelve a surgir en el quinto día, cuando al ver gaviotas cree estar cerca de la costa. En el momento en que una se posa en la balsa, el hambre acuciante que siente lo hace matarla e intentar comérsela.

Ya en el sexto día, la misma desesperación que lo hizo beber agua de mar, lo lleva a engañar a su estómago comiendo unas tarjetas que tenía guardadas en un bolsillo. Los tres días siguientes los pasa en las mismas condiciones, resignado a morir, hasta que en el décimo día ve tierra firme. Decidido a arriesgarse, salta de la balsa y llega a nado a un pueblo, donde lo atienden y donde empieza su historia como héroe.

 

 

Un relato cautivador

En un principio, el libro de García Márquez puede parecer una lectura pesada, ya que relata cómo un hombre pasa diez días perdido en altamar, pero el autor logra todo lo contrario. Su manera de narrar capta la atención del lector y lo sumerge en la historia de Luis Alejandro, lo transporta a aquella balsa y lo hace ser testigo de cómo intenta sobrevivir un hombre en condiciones extremas. En cada capítulo consigue transmitir la angustia y desesperación que debió sufrir el protagonista. Atrapa al lector y lo obliga a continuar leyendo para saber a qué situaciones se enfrenta el protagonista y ver si su voluntad prevalece o se quiebra ante las adversidades.

El hecho de saber que esta historia es real hace que el lector tome conciencia a un mayor nivel de la capacidad de un ser humano de sobreponerse a situaciones límites. Vemos los diferentes estadios por los que pasa Luis Alejandro: la esperanza inicial de que todo saldrá bien, el temor al ver que no es así, la desesperación de saber que posiblemente no vaya nadie en su ayuda, el agotamiento físico y mental y la resignación que llega a sentir. Sabemos que no es fruto de la imaginación del lector, sino de un caso real que el escritor ha sabido plasmar en el papel.

Aunque se convirtió en un libro, la obra nació de un reportaje que perseguía ser una forma de denuncia política. Gracias al trabajo periodístico de García Márquez se llegaron a conocer datos que diferían de la versión oficial de los hechos. Así, desveló que el naufragio nunca ocurrió a causa de una tormenta, sino por el sobrepeso de mercancía de contrabando que transportaba, todo con el apoyo de la dictadura militar de Rojas Pinilla, que gobernaba en el país.

Antes de que escritor y superviviente se reunieran para contar la historia completa, ya se conocía lo sucedido, aunque a través de diferentes versiones. Como resultado de éstas, Luis Alejandro ya había sido catapultado a la fama, siendo considerado un héroe, ganando dinero haciendo publicidad y contando su historia. Una vez publicado el relato, los dos tuvieron que hacer frente a la presión del gobierno: García Márquez tuvo que exiliarse a París y a nuestro protagonista le quitaron todas sus condecoraciones, y a la misma velocidad en la que fue considerado un héroe, pasó a ser una vieja gloria olvidada.