Editorial

“Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre, desnudez, váguidos, de cabeza, indigestiones
de estómago y otras cosas a éstas adherentes”,dice Don Quijote en el discurso de las armas y de las letras.Ahora quisiera yo utilizar esta imagen para resaltar el esfuerzo de quienes, número tras número, consiguen sacar adelante esta  empresa, tan propiade nuestra comunidad académica, que es la revista Letras de Batalla. Sé bien que es un esfuerzo querido, porque quienes trabajan en Letras de Batalla lo hacen porque encuentran satisfacción en ello; pero esto no ha de limitar la gratitud de la Universidad.

En este número especial dedicado a la Festividad de Sant Jordi, la ocasión presenta, además, una vertiente particular. Letras de Batalla, con la autoridad de ser lo que es, se suma a nuestro Dies Academicus como nos incorporamos los profesores, el personal no docente y los alumnos de la Universidad. Lo hace, y lo hacemos, en una época difícil, en la que no es habitual el interés por lo sustancial y por la verdad, y en la que se desconoce el consejo de Shakespeare por boca de Otelo: “Envainad las espadas brillantes, que el rocío va a oxidarlas. -Señor, dominaréis mucho más con la edad que con las armas”. La edad no es, para nosotros, pura  edad biológica: es la edad de las letras, la edad del conocimiento. Pero que la época sea difícil, no ha de provocar nuestro desánimo, sino al contrario, y de vuelta a Cervantes y a Don Quijote: “Haga el cielo lo que fuere servido, que tanto seré más estimado, si salgo con lo que pretendo, cuanto a mayores peligros me he puesto que se pusieron los caballeros andantes de los pasados siglos”.

 

Carlos Pérez del Valle

Rector de la UAO CEU