23-F: el golpe de Estado que fue ‘trending topic’

En los tiempos que corren, nos hemos acostumbrado a ser espectadores de apasionadas declaraciones en el Congreso de los Diputados, con acalorados cruces entre políticos que muchas veces parecen buscar el like o el minuto de gloria en televisión. Sin embargo, ninguna intervención en el Congreso tendrá tanta tensión y será tan vista como la que tuvo lugar el 23 de febrero de 1981. Habiéndose cumplido 39 años del fallido golpe de estado liderado por teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, es un momento ideal para recordar no solo el golpe, sino también la inolvidable Operación Palace.

Hay antecedentes que destacar para tener en cuenta la motivación de los militares que decidieron planear el golpe de estado. El hecho que causó el malestar más evidente en las filas castrenses fue la legalización del Partido Comunista (PCE), el 9 de abril de 1977. El entonces ministro de Marina, Pita da Veiga, dimitió días después, haciendo público su profundo rechazo a la legalización. El segundo hecho que destacar es la Operación Galaxia. Galaxia era el café donde se un grupo de militares mantuvo reuniones con el objetivo de planear un golpe de estado. La operación fue desarticulada en noviembre de 1978 y su principal responsable, nada más y nada menos que Antonio Tejero, fue condenado a siete meses de prisión. Poco ayudó al tenso clima que se vivía en 1981 el secuestro y asesinato del ingeniero José María Ryan a manos de ETA.

Inmerso en una difícil coyuntura política, Adolfo Suarez decidió dimitir como presidente del Gobierno y de la Unión de Centro Democrático. El rey eligió a Leopoldo Calvo-Sotelo como candidato a presidente del Gobierno, y tras fracasar en la primera sesión de investidura, tenía que volver a celebrarse una nueva votación el 23 de febrero. Una sesión donde estarían presentes todos los diputados. Una circunstancia inmejorable para que Tejero llevara a cabo su intento de golpe de estado.

A las 18:23 de la tarde, Tejero irrumpió en el congreso y pronunció el famoso “¡Quieto todo el mundo!”. El resto es historia. Una de las imágenes históricas es la de Adolfo Suarez, el vicepresidente del Gobierno, Gutiérrez Mellado y el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, sentados mientras el resto de los diputados se tiraron al suelo amenazados por los militares. Décadas después, el líder comunista contó lo que pensaba en aquel momento: “hoy me matan, pero no voy a permitir que se rían de mí, esos no van a humillar lo que yo represento”.

Mientras Tejero entraba en el Congreso, el capitán general Jaime Milans del Bosch desplegó a los militares por las calles de Valencia. La ocupación militar llevaba el nombre de “Operación Turia” y su intención era desencadenar sublevaciones en otras bases militares. Los militares permanecieron en las calles durante toda la noche y no se fueron hasta que el Rey llamó a Milans del Bosch para ordenar su retirada.

 

‘La Noche de los Transistores’ y ‘Operación Palace’

Cuando Tejero entró en el Congreso, las cámaras de TVE se encontraban grabando la sesión de investidura para emitirla en diferido. Pero el medio de comunicación clave en el 23-F fue la Cadena Ser. La radio había apostado por cubrir en directo la sesión de investidura y no podían imaginar que su transmisión iba a ser tan distinta de lo esperado.

Mariano Revilla, actual Subdirector de Producción y Operaciones de la SER, era entonces un joven técnico. Fue él quien tuvo la idea de dejar una línea de sonido abierta, que conectaba con los estudios centrales en Gran Vía. Esa señal de audio que Revilla abrió sirvió para que la SER fuese el medio de referencia en aquella noche, en la madrugada del 23 al 24 de febrero de 1981 conocida como ‘La Noche de los Transistores’.

Pero, ¿y sí todo el golpe de estado fue una estrategia política para fortalecer la democracia? Con esa premisa, ahora hace 6 años, Salvados emitió su programa ‘Operación Palace’. Inspirado en el “Operación Luna”, este falso documental logró una audiencia de 5,2 millones y una autentica fiebre en Twitter. Fueron muchas personas las que creyeron en la historia que contaba el programa de Jordi Évole, que contó con la participación de personajes de la altura de Iñaki Gabilondo y José María Garci, además de políticos destacados de la época y un montaje muy verosímil.

Criticado y alabado a partes iguales, el documental no solo sirvió para recuperar el interés de la sociedad sobre el 23-F, sino que dejó lugar a una reflexión sobre si podemos realmente llegar a diferenciar cuanto de lo que vemos en la tele es verdad.