‘El hombre que fue jueves’, en la actualidad

Montserrat Batlle Prats 0 Comments

“La paradoja tiene la ventaja de hacernos recordar alguna verdad olvidada.” Esta frase la pone Chesterton en boca de Syme, el protagonista de la novela El hombre que fue jueves. El autor la utiliza como instrumento para sacar a la sociedad en la que vive del olvido de la verdad. Y nos podemos hacer tres preguntas: ¿Qué es una paradoja?, ¿De qué trata este libro?, ¿Cuál es la verdad que hemos olvidado?

Paradoja, según la definición de la RAE es “aquel hecho o expresión aparentemente contrarios a la lógica.”

El libro es aparentemente una novela policíaca y de espionaje. Pero solo en su apariencia, ya que el autor utiliza este medio para expresar mucho más de lo que parece. No podemos contar el final por no estropear la historia a los que no lo hayan leído pero sí daremos alguna pincelada introductoria para situarnos. Gabriel Syme, miembro de la policía secreta inglesa, consigue a través de una conversación con el anarquista Lucian Gregory infiltrarse en el Consejo Anarquista Central. Este está formado por siete hombres llamados con los nombres de los días de la semana (en la que Syme consigue ocupar el puesto de Jueves) y que tienen como objetivo destruir el mundo. El propósito de Syme es completamente opuesto y ve que la única forma de combatir el mal es hacerlo desde el corazón de este para poder luchar en contra  y deshacer los planes del poderoso Domingo.

Saltamos a la última pregunta de ¿cuál es la verdad que hemos olvidado? Y nos damos cuenta de que es mucho más difícil de responder que las dos primeras, las cuales con una simple definición o explicación bastaba para responderlas. Y es que la sociedad (ya en tiempos de Chesterton pero mucho más ahora) lo ha olvidado todo y es este olvido el que ha provocado este desorden, esta confusión, este sinsentido de vivir, esta desolación. Nos hemos olvidado de cuál es nuestro fin, cuál es nuestra meta, cuál es el sentido de nuestra vida, quiénes somos, de dónde venimos, para qué estamos hechos, a dónde vamos. Y ya no sabemos distinguir entre tanta confusión el bien del mal. La historia sigue su curso y cada uno tiene un papel en ella pero lo desconocemos. ¿Por qué? Porque lo hemos olvidado. Y es que no nos damos cuenta de la importancia del recuerdo y de la memoria. Ya en las tradiciones antiguas, como la judía, tenían claro la importancia del “Recuerda Israel” y también en la antigua Grecia y Roma que recordaban las “mos maiorum”. No solo admiraban a las personas mayores sino que las querían imitar. Eran ellas las que les hacían recordar el sentido y fin último de la vida para poder continuar. Veían necesario mirar atrás, hacer memoria para poder caminar hacia delante con más seguridad y firmeza.

Y en este punto podemos entender la relación entre estas tres preguntas que nos hemos hecho al principio. En la primera nos damos cuenta de que la paradoja es un hecho aparentemente contrario a la razón y destacamos la palabra aparentemente ya que en el fondo, aunque a primera vista el hecho no tenga sentido, tiene verdadera lógica y razón de ser o de haber sido realizado. Es una figura literaria muy útil para decir mucho bajo la apariencia de nada. Esconder en la locura aparente una cordura extraordinaria. La paradoja es la asociación de dos ideas contrarias que parecen incompatibles pero que sin embargo encierran una verdad escondida. Tiene el objetivo  de provocar admiración e incitar a la consideración sobre una realidad mucho más difícil de lo que de primeras pudiera parecer. Y así lo hace Chesterton con su novela policíaca. Bajo el resplandor de la paradoja Chesterton disimula una filosofía sistemática. El autor inglés hace un grito silencioso a esta sociedad llamándola al origen y al sentido común. Con su ingenio, su forma de escribir, sus descripciones, con toda la trama del libro y con los diálogos entre los personajes logra expresar lo que lleva dentro: una gran inquietud por conocer y hacer conocer la verdad a todos.

Hay dos formas de leerse un libro: la primera es quedarse en lo superficial, en la trama, en la historia que se narra;  la segunda es ahondar en la historia, buscar el significado profundo, encontrar un sentido, verse reflejado en algún personaje y llevar lo aprendido en el libro a la vida personal. Uno puede hacer grandes reflexiones y llegar a conclusiones que le pueden llevar incluso a un cambio de vida. Chesterton nos invita a identificarnos con Syme, a luchar por nuestros ideales, a saber quiénes somos y cuál es nuestra misión. Todos estamos llamados a algo en esta vida y tenemos que estar atentos y dispuestos a responder a esa llamada dando nuestra vida y dándola por entero hasta morir si es necesario. Quizá no entendemos nada de lo que sucede en nuestra vida al igual que uno no puede entender del todo lo que va ocurriendo a lo largo de la novela. Nos parecerá que nada tiene sentido, que todo es incomprensible y solo al final de nuestra vida y al final de la novela, si hemos sido fieles a la verdad, entenderemos todo y nos daremos cuenta de que el Bien siempre vence y, que de hecho, ya ha vencido.

 

Bibliografía

K. Chesterton (1908) El hombre que fue jueves.

Versión PDF. Traducción y prólogo de Alfonso Reyes (Quinta Edición). Recuperado 7 febrero 2018

desde https://www.shu.edu/chesterton/upload/El-Hombre-Que-Fue-Jueves.pdf

 

Carrión, H. (2018) El hombre que fue jueves. Recuperado 7 febrero 2018.

desde http://www.troa.es/forocultural/el-hombre-que-fue-jueves-de-g-k-chesterton_8020/