Entrevista a Víctor Amela

Eduardo Rodríguez 0 Comments

“Mi estilo es generar confianza”

Víctor Amela es periodista La Vanguardia desde 1984. Es uno de los cocreadores de “La Contra”, la última página de su diario donde donde ha realizado miles de entrevistas a todo tipo de personajes. Su trabajo es una fuente de inspiración para muchas personas.

¿Quién ha sido su referente en el periodismo?

Me gustaba mucho Joaquín Soler Serrano, un señor muy culto, muy leído. Daba casi más gusto escuchar sus preguntas que las respuestas y eso que entrevistaba a gente como Dalí, Borges o Josep Pla. Era a grandes artistas de los años 70 y eso a mí me encantaba. Y aunque nunca pensé en hacer entrevistas, al final he acabado haciendo muchas. Intento siempre no hacer lo que no me gustaba que se hiciese en las que yo había podido leer.

Un buen entrevistador es aquel que…  ¿Qué consejo daría a los periodistas que empiezan?

Recuerdo que en mi primera entrevista para “La Contra”, al historiador Paul Preston, cuando la terminé me di cuenta que lo más importante, aquello que quería saber todo el mundo, no se lo había preguntado. Y tuve que bajar al salón donde se la hice e interrumpir otra que estaba haciendo con un compañero para que me pudiera decir eso que me faltaba. Precisamente, eso es lo que hay que evitar, descuidar preguntar lo esencial, por eso la recomendación que doy al que empieza es que piense en todo lo que quiere preguntar, lo anote y después siga preguntando a familiares, amigos o compañeros de trabajo qué preguntarían ellos para asegurarse que responde a aquello que todo el mundo debe saber.

Explique un poco más la importancia de escuchar y estar atentos en una entrevista.

Para empezar, una de las cosas que más gusta a los seres humanos es ser escuchados. Por lo contrario, lo peor por lo que puede pasar alguien es que le hagan el vacío. Por esto, el entrevistador es un escuchador profesional, debemos hacerlo muy bien. Y eso hay que hacerlo con todo el cuerpo. No basta con realmente escuchar lo que el entrevistado te está contando, sino que tienes hacerle sentir que te interesa lo que te dice, aunque no sea así, de esta forma se siente a gusto y la entrevista acaba yendo mucho mejor.

¿Hay que generar confianza, poner al entrevistado en aprietos o ambos?

Mi estilo es generar confianza. Respeto todos los métodos, y hay de todo, pero pienso que cuando más tranquilo y a gusto está un entrevistado, cuando mejor se siente, más se abre y más cosas acaban contando. Si por el contrario tienes una manera más agresiva y expeditiva de hacer la entrevista, casi como si fuera un interrogatorio, es más difícil que te cuenten.

¿Qué le hace querer entrevistar a alguien?

Me tiene que llamar la atención lo que propone contarme. No es tanto con quién voy a hablar, sino de qué vamos a hablar y qué vamos a tratar en la conversación. Por suerte y con el paso del tiempo, ahora más que buscar entrevistas, debo decidir cuáles acepto y por eso tengo más posibilidades de quedarme con aquellas que de verdad llaman la atención de mi curiosidad.

¿Qué es lo primero que hace cuando va a entrevistar a alguien?

Por lo general, suelo llegar con antelación al sitio donde voy a hacer la entrevista. Me intento quedar con todo, el lugar, aquello que voy viendo y escuchando. Y no solo por eso, también porque es bueno ese tiempo para calmarte, sobre todo cuando empecé, y para prepararte para lo que viene ya que debemos estar muy atentos y pendientes del entrevistado que es nuestro principal valor y lo que importa más en ese momento. Ya nos pueden estar llamando, tocando en la espalda o cortándonos el cuello, debemos seguir la entrevista y no dejar de dirigir toda nuestra atención al entrevistado.

¿Cómo afecta la inmediatez al periodismo y, en concreto, al género de la entrevista?

La entrevista en prensa va a ser el último bastión del periodismo entendido como un arte de la introspección humana. La actualidad ya la tienes, te va llegando. Cuando decides, no obstante, leer una entrevista es porque estás buscando otra cosa: navegar un rato en el alma de alguien, descubrir algún misterio. Eso es el periodismo en su estado más depurado. Entrevistas seguirá habiendo siempre.

¿Cree que ha cambiado mucho la profesión en los últimos 30-40 años?

Desde dentro es más difícil verlo. Pero sí es cierto que comparas, por ejemplo, un informativo de 1980 con uno de hoy en día y se cae. Hubo un cambio importante sobre todo a partir del 1983, cuando TV3 introdujo un estilo noticiario inspirado en el formato norteamericano, mucho más trepidante. TVE tuvo que modificar sus telediarios. La información ahora funciona con impactos para atrapar a la audiencia.

¿El futuro del periodismo es escrito y digital o solo digital?

Todo indica a que progresivamente consumiremos más información por vía digital. No obstante, es imposible que desaparezca el periodismo impreso. Siempre existirá la necesidad de pasar momentos con papeles en mano.

¿Qué se tendría que enseñar en las facultades?

Lo más importante es cultivar los intereses personales, alimentar la curiosidad y ser capaz de adaptarse a cualquier circunstancia. Nadie sabe qué va a venir, nadie sabe qué trabajos habrá en el futuro, nadie sabe cómo serán los medios. Es importante ser flexible y ver en cualquier cosa que venga una oportunidad.

No hay nada mejor que el placer de cambiarle la vida a alguien. ¿Lo ha conseguido usted?

En un par de ocasiones me he cruzado con una persona que me ha dicho que leer una entrevista de “La Contra” le ha cambiado la vida. Es muy bonito.