Albert Gómez
El bombardeo de Dresde
El bombardeo en la ciudad de Dresde es una de aquellas crueldades de la guerra que los aliados prefieren olvidar. Y es que un bombardeo de tres días con más de 4.000 toneladas de bombas a una ciudad que no representaba un objetivo militar, no resulta fácilmente justificable. Es por ello que, en función de la fuente y sus vinculaciones, los datos sobre las bajas pueden variar de 18.000 a 35.000 a 350.000.
Cerca del final de la segunda Guerra Mundial (habiendo los rusos cruzado ya el Rin) la Royal Air Force británica y las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos (USAAF) atacaron la ciudad de Dresde del 13 al 15 de Febrero de 1945 con la finalidad de causar pavor entre los alemanes. No sólo la motivación del ataque sino el panorama alemán (a doce semanas de la rendición) serían duramente criticados y tachados de crímenes de guerra por algunos historiadores.
La ciudad de Dresde, también llamada la “Florencia de Elba” por todo el arte barroco y renacentista que contenía, fue atacada con 245 bombarderos el día 13 con 524 bombas blockbuster (con capacidad de destrozar una manzana) y 1800 bombas explosivas. Un ataque intenso, la climatología que favoreció la propagación de las llamas y que fuera una ciudad sin presencia alemana defensiva (el único bombardero aliado en caer fue derribado por la bomba de un compañero suyo) dejaron que la ciudad fuera arrasada en quince minutos. El dato de la climatología, que viene a justificar las altas temperaturas de las llamas, servirá para algunos historiadores para defender la tesis de que, pese no ser propiamente la ciudad más bombardeada (fue Berlín con más de 67.600 millones de bombas según la USAAF) fuera ésta la que sufrió más víctimas civiles aunque no se pudieran registrar todas porque las llamas consumieron los cuerpos.
El segundo día, el 14 de febrero, el ataque ocurrió por la mañana mientras civiles de ciudades vecinas socorrían a las víctimas, recogían los cadáveres y apagaban las llamas (el primer ataque fue nocturno). La situación de los supervivientes y que toda las estructura eléctrica había sido destrozada hicieron del segundo ataque un ataque más cruel. Las bombas esta vez eran específicamente diseñadas a dañar la estructura interna de los edificios (incendiarias) y llovieron nada más que 650.000 bombas en 15 quilómetros de territorio.
En este punto empiezan las inexactitudes históricas (reconocer que exagerada por Goebbels y la ultraderecha alemana actual, pero menospreciada por americanos e ingleses) atribuyendo lluvia de fósforo y ametrallamientos rasantes. Al respecto decir que ambos gozan de buenos argumentos y es que los mismos alemanes negaron que la lluvia de fósforo –acelerador de combustión- estuviera suficientemente confeccionada como técnica militar y también los aliados negaron dichas acciones (no sólo el argumento americano parece interesado sino que a Goebbels aún le interesaba informar a sus tropas de cuantas menos mejoras en el “enemigo”).
Sobre los ametrallamientos rasantes los nazis gozan de varios testigos (entre los que se haya el autor de Matadero 5, Kurt Vonnegut) que hablan de persecución en vuelos rasantes a los civiles. Los aliados atribuyen esas visiones a la presión psicológica de las circunstancias bélicas, que pudo hacer que las persecuciones –y disparos- entre cazas parecieran dicho ametrallamiento.
Fue el tercer día, en el que cayó la ya reconstruida Iglesia de Frauenkirche, en el que 211 B17 lanzaron 126.000 bombas incendiarias más. Se dice que el calor de tantos días de explosiones y el ardor de las casas en llama hacían que fuera imposible transitar la ciudad –ya por sí difícil en ese momento- porque el cemento había alcanzado temperaturas ígneas. En dicha iglesia, el día 13 de febrero de cada año, a las diez de la noche se tocan las campanas en memoria de la masacre.
Las cifras bailan y es que según las fuentes se lanzaron de uno a siete millones de bombas. Sobre si verdaderamente se le puede atribuir el triste título del mayor bombardeo sobre población civil (tesis que sostiene Kurt Vonnegut, hablando de una masacre peor que la de Hiroshima) ciertos historiadores hablan de 25.000 cuerpos en los cementerios, de 3.865 cuerpos incinerados porque no daban abasto, más los cadáveres que se pudieron consumir con la ciudad. Otros historiadores mantienen que sólo cuerpos puntuales pudieron carbonizarse con esas temperaturas mientras que grupos neonazis cifran en medio milión (aunque a su vez destaca su clara intención de demonizar América).
De todos modos, el valor cultural de la ciudad, la creación deliberada de una “tormenta de fuego”, el nulo interés estratégico y que fuera ya el final de la guerra justifica, al margen del número de muertos, las acusaciones de “crimen de guerra” que numerosos historiadores mantienen, que otros rechazan y que otros llevan a sus últimas consecuencias. En un nivel más subjetivo, se interpreta el acto como la represalia de la RAF por la destrucción de las ciudades inglesas. En la IV Convención de Ginebra Estados Unidos y Reino Unido se negaron a tipificar los bombardeos de superficie como crimen de guerra, sabiendo que el hacerlo incriminaría numerosas acciones del ejército aliado.
Sin importar el esfuerzo por esconder esta lacra americana y aunque nunca se sepa exactamente el número de muertos, el bombardeo de Dresde ha pasado de todos modos al subconsciente popular como ejemplo de los horrores de la guerra y es que, entre los escritos del mismo Churchill se halló un telegrama que probaba la estratégica militar intimidatoria aliada y la rectificación por parte del ministro inglés:
Pienso que ha llegado el momento de replantearse la cuestión de bombardear las ciudades alemanas con el mero pretexto de propagar el terror o bajo otros pretextos. De lo contrario, al final sólo controlaremos un país completamente arrasado… La destrucción de Dresde pone seriamente en entredicho la conducta de los Aliados en lo referente a los bombardeos. Soy de la opinión de que los objetivos militares deben ser, de ahora en adelante, estudiados de forma más estricta atendiendo a nuestros propios intereses, no a los del enemigo. El Secretario de Exteriores me ha hablado de este tema y percibo la necesidad de una concentración más precisa en objetivos militares, tales como combustible y comunicaciones en la retaguardia de la zona donde se esté combatiendo, en lugar de meros actos de terror y destrucción gratuita, por impresionante que éstos puedan parecer.
Kurt Vonnegut
No había absolutamente nada. Ni siquiera la nada.
Y de repente hubo ese gran Big Bang y de ahí salió toda esta mierda.
Hay hombres que frente a las adversidades se encorvan como los juncos, hombres que las reciben con una sonrisa, y otra, aun cuanto más exclusiva por cuanto más indescifrable resulta, que se ríen de ella; y Kurt Vonnegut perteneció a esta tercera. La vida le salió al paso con el suicidio de su madre, con la visión de uno de los mayores bombardeos de la historia (fue uno de los siete supervivientes americanos y tuvo que amontonar tantos cadáveres que los nazis optaron por quemarlos al no tener espacio suficiente) y la decadencia de un imperio que, creído y orgulloso de sus pecados, volvió a cometer los mismos errores en la guerra del Vietnam.
Kurt Vonnegut Jr. nació en Indianápolis el 11 de noviembre de 1922. Empezó los estudios en química pero pronto vio que su pasión era la escritura (entrevistas en su vejez calificaba su trabajo en The Sun como lo mejor de su estancia en la universidad de Cornell) a la que se dedicó, trabajando en numerosos periódicos, mientras trataba de publicar algún cuento. Más tarde, se alistaría voluntariamente en el ejército para luchar en la Segunda Guerra Mundial, dejando sin terminar sus estudios.
El suicidio de su madre el 14 de mayo de 1944 (día de la madre) mientras él estaba en la guerra y la experiencia traumática que sufrió como prisionero de los alemanes marcaron de modo recurrente toda su obra posterior. En la Batalla de las Ardenas formaba parte de la avanzadilla de la 106 División de Infantería de Estados Unidos y, cuando su batallón quedó aislado, vagó solitario tras la línea enemiga varios días hasta que lo capturaron los nazis, el 14 de diciembre de 1944, para llevarlo a la ciudad de Dresde. Allí presenciaría la masacre de la ciudad, siendo uno de los siete supervivientes americanos escondido en un sótano para empaquetar carne, para que luego los alemanes le pusieran a apilar cuerpos para enterrar en fosas comunes.
El mayo de 1945 fue liberado por trovas soviéticas y regresó a Estados Unidos, donde recibió un Corazón Púrpura y empezó los estudios de Antropología en la ciudad de Chicago. Trabajaba de relaciones públicas en la empresa General Electric (gracias a esa faena consiguió un estilo libre de adornos) y publicaba pequeños relatos en pequeñas publicaciones. Hasta que llegó Matadero 5 en el 69 y lo cambió todo.
El éxito que consiguió con “Matadero 5” permitió descubrir un autor con varias obras que llegarían a ser best-seller, candidato al Nobel y uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Matadero 5 (o la cruzada de los niños) fue icono de la generación anti-vietnam (que llevaban en los bolsillos y recitaban) y fue visionaria en lo que se llama obra multimedial por la estructura –experimental- de viajes temporales que permite al autor introducir imágenes sugerentes durante la lectura.
Si este libro es tan corto, confuso y discutible, es porque no hay nada inteligente que decir sobre una matanza. Después de una carnicería sólo queda gente muerta que nada dice ni nada desea, todo queda silencioso para siempre.
Entre sus obras (14 novelas) se hayan Las sirenas de Titán (1959) y El desayuno de los campeones (1973) –también best-sellers– que acercan al lector a un mundo muy personal de Vonnegut y que siguen la estela narrativa de los viajes temporales. Alguno de sus textos fue quemado por “contenido obsceno” y es que fue agnóstico y librepensador en la época equivocada.
Ya en Las sirenas de Titán criticaría la religión y el dinero, e incluso la falta de libre albedrío, y el protagonista de ésta instituiría la Iglesia del Dios Indiferente. Su burla fue leit motiv en todo momento y también disparó a la deshumanización americana a causa de las nuevas tecnologías y la tendencia humana a la autodestrucción. Su compromiso social se plasma en la cita que de Vonnegut hacía Eugene V. Debs, fundador del partido socialista americano:
Mientras exista una clase baja estaré en ella, mientras haya algo criminal me mantengo fuera. Y mientras haya un alma en prisión yo no me siento libre.
En la línea socialista consideraba al escritor una “célula especializada” que tiene un deber con su sociedad (yo estoy de acuerdo con Stalin, Hitler y Mussolini en cuanto a que todo escritor debe servir a su sociedad. Está claro que no estoy de acuerdo con estos dictadores en cómo los escritores deben servir a esa sociedad)y hablaba de sí mismo y de sus compañeros de profesión como los canarios que, en el fondo de las minas, mueren cuando escasea el oxígeno, gritando auxilio en su último canto.
Los últimos años de su vida los dedicó al activismo político de índole socialista, y concretamente pacifista con la publicación de artículos en revistas: pues ya tengo ochenta y dos años. Muchas gracias, ratas de cloaca. Lo último que deseaba era estar vivo cuando las tres personas más poderosas de todo el planeta se llaman Bush, Dick y Colon. Publicó en 2005 Un hombre sin patria, un compendio de artículos sobre su país.
Kurt Vonnegut, un buen hombre, murió el 11 de abril de 2007 en Nueva York por una lesión cerebral, a causa de una caída, que consiguió lo que dos matrimonios, el infierno de Dresde, un intento de suicidio y el incendio de su casa no habían logrado. Que mejor que una muerte paradójica para alguien que decía aquello de “Te lo digo de verdad. Nosotros estamos en la tierra para tirarnos pedos y no dejes a nadie que te diga lo contrario”.
Matadero 5: adaptación cinematográfica de un clásico (1972)
Título original: Slaughterhouse – Five
Año: 1972
País: Estados Unidos
Duración: 104 minutos
Director: George Roy Hill
Guión: Stephen Geller (novela de Kurt Vonnegut Jr.)
Música: Glenn Gould
Fotografía: Miroslav Ondrícek
Reparto: Michael Sacks, Ron Leibman, Eugene Roche, Sharon Gans, Valerie Perrine, Holly Near, Perry King, Kevin Conway
Productora: Universal Pictures
Premios: 1972: Festival de Cannes Premio del Jurado
1972: Globos de Oro Nominado a mejor promesa de Actor (Michael Sacks)
Sinopsis:
Fiel adaptación de la novela homónima en manos del director George Roy Hill, famoso por El golpe (Óscar al mejor director en 1973) y Dos hombres y un destino. En la misma línea, este film recibió el Premio del Jurado del festival de Cannes en 1972 y fue nominado a los Globos de Oro por la interpretación de Michael Sacks en el papel del protagonista Billy Pilgrim. Y es que sólo tres años después de la publicación del polémico libro (1969), biblia del movimiento anti-Vietnam, esta película vio luz satisfaciendo la necesidad americana de adaptar a la gran pantalla sus grandes obras.
En la adaptación cinematográfica nos hallamos con un guión muy fiel al original (tanto que determinados elementos pueden no llegar a entenderse) pero con añadidos al estilo Hollywood: una relación más fuerte con la actriz Montana Wildhack –capturada también por los tralfamadorianos- que incluirá escenas de ésta desnuda y desvalida, una relación impetuosa con un hijo que acabará en reconciliación y el final feliz con la contraposición del horror de la guerra al nacimiento de un bebé.
El film sigue la estela literaria con un dura crítica antibelicista sin dar lugar a apologías ni interpretación sobre los datos de la masacre mediante un ritmo y lenguaje cinematográfico que apelan al caos y la estupidez (la mujer de Billy Pilgrim, Veronica, morirá de manera necia en un ataque de histerismo), una música triste y tanto declaraciones directas (la guerra es una serie continua de humillaciones mezquinas) como indirectas (las referencias de Paul Lazzaro a que lo más dulce es la venganza transmiten al espectador cuan perturbado fue el conflicto).
Y no sólo será la muerte de Verónica lo que ayudará al director a comunicar la estupidez. El “humilde” fin del mundo por el simple error de un piloto tralfamadoriano y la interpretación que de Billy Pilgrim hace Michael Sacks (como un hombre desquiciado y distante a causa de la guerra) serán también muy importantes.
De todos modos, y como se dice, Hollywood proveerá un final feliz. Con pequeñas bromas, la conversión del desapego vital de Billy en una filosofía pasiva de vida y el “premio” que recibirá Billy teniendo un hijo no con su irritable mujer sino con una estrella del cine, acabarán justificando un final feliz en el que la muerte es ignorada y la nueva vida celebrada.
Matadero 5: la novela
El cañón hizo un ruido desgarrado,
como si se hubiera abierto la cremallera del Dios Todopoderoso,
y barrió la nieve llevándose por delante la vegetación.
Matadero 5 (o Slaughterhouse Five) es, ante todo, el experimental intento de explicar con palabras aquello que en situaciones normales no se podría y es que “no hay nada inteligente que decir sobre una masacre”. Será pues la catapulta que tras 23 años de desarrollo, 17 años trabajando en el sector y 5 obras, convirtió a Vonnegut en un auténtico éxito editorial que le valdría la candidatura al premio Nobel, dinero y figurar entre los cien autores más influyentes del siglo XX.
La novela, publicada en 1969, narra la vida de Billy Pilgrim, entre lo patético y lo mediocre, que tiene la capacidad involuntaria de viajar en el tiempo. La historia está en tercera persona pero con leves licencias retóricas por las que el autor se encuentra a sí mismo en el camino de Billy. El “don” de viajar permite al autor narrar la experiencia de ser prisionero alemán y el bombardeo de Dresde mientras introduce escenas de la vida del protagonista. Es así como, mediante la experimentación del concepto de viaje temporal –que ya había aparecido previamente en Las sirenas de Titán (1959)-, el escritor forma una de las primeras obras “multimediales” de la historia. Esto significa que la estructura narrativa se rompe para introducir imágenes que, en este caso no sólo hablan por sí mismas –explicando una vida-, sino que establecen un paralelismo, una idea o imagen, sobre lo que principalmente se está narrando. Una muestra clara será cuando en medio de la catástrofe Billy se transporte a la inconcebible pero vacía muerte de su mujer, enviando así al lector un mensaje claro sobre lo que fueron las características del conflicto.
Las ventajas de esta estructura narrativa no se limitan aquí, sino que también será así como Vonnegut transmitirá su idea de una vida fragmentada y determinada pero, a su vez, donde está todo unido y relacionado. El carácter experimental –ruptura de la línea temporal- y las dosis de mordaz humor harán que la obra se enmarque como literatura posmoderna, dentro del discutible género del “humor negro”.
Porque clasificar Matadero 5 no es nada fácil. Por una parte se enmarca dentro del género de ciencia ficción, dato que no gustará a su autor al considerar la ciencia ficción como un género de segunda: éticamente y como autor comprometido valoraba que era un género escapista; estéticamente y como profesional con experiencia estimaba el género como de baja categoría comercial. Por otra parte, un sector de la crítica lo apreciaba como “black humorist” y es que su obra desdibujaba la línea entre fantasía y realidad y poseía un humor identificado con la desesperanza. De todos modos Kurt Vonnegut se negaba igualmente a esa etiqueta (menos que a la de la ciencia ficción) por considerarlos a ambos géneros marginales y él, así pues, resolvía hablar de “gallow humor” por haber mirado de frente a los miedos.
Es esta difícil clasificación la que nos permite averiguar una obra con carácter posmoderno por sus rasgos tanto nihilistas como deterministas. Kurt Vonnegut, con su “ser cómico en situaciones horribles”, esconde un impulso ético y terapéutico para afrontar miedos, temores y ansiedades, pero a su vez delata una futilidad existencial en la que el hombre es una sucesión en el tiempo (este vacío nihilista y la tendencia inmortal del autor son salvados con una línea temporal repetitiva, un “eterno retorno” en el que hay que saber elegir los momentos buenos). Causa y consecuencia el personaje no decidirá sobre sus actos y eso está perfectamente plasmado con el recurso literario de introducir las palabras “Así fue” después de cada acto terrible.
En la misma línea nos hallamos ante un autor agnóstico que no dudó a lo largo de su vida en criticar una religión que no le socorrió durante la guerra: “el ganado muge, el Niño se agita, Pero Jesusito, ni llora ni grita”. A lo largo del libro encontramos numerosos ejemplos como la descripción de un libro en el que el protagonista viaja al pasado con un estetoscopio para ver si Jesús en la cruz estaba muerto -y lo estaba “como un picaporte”, otro libro en el que a Jesús unos romanos le piden hacer una cruz para un rebelde –pues su padre era carpintero- y él la construye “feliz porque tenía trabajo” y una explicación de porque al cristianismo la crueldad le resulta fácil (la verdadera moraleja que afirma transmite la Biblia es que “antes de matar a alguien, asegúrate de que no está bien relacionado”).
Una dura crítica a la guerra, cuanto más dura por el hecho que no la interpela directamente, y a los que tiraron de ella y es que no dudará en hablar de algunos de sus compatriotas como un “enemigo voluntariamente ciego y sordo”. Pero sus acusaciones no son vanas porque lo que hicieron fue enviar niños a la guerra (el título completo es Matadero 5 o La cruzada de los niños) para luego morir de modo obtuso o regresar traumatizados:
Ahora expiraban sobre la nieve tornándola de color frambuesa, sin sentir nada. Así fue.
Pero Kurt Vonnegut continua disparando y esta vez será sobre su nación por la pornografía, la excesiva presencia de asesinatos en las noticias y la inmoderada importancia que los americanos dan a la bolsa. Todo ello, eso sí, con una aureola de humor que ayuda tanto a soportar el dramatismo como a aumentar la absurdez de éste: los ladridos de perro que suenan antes de la inminente –e inexorable- catástrofe, la visión del conflicto bélico al revés (en el que los alemanes lanzan metales para reconstruir los aviones americanos y la humanidad entera se conjura para crear el hombre y la mujer perfectos) y el disparate de la mente trafalmadoriana (saludan con un “adiós, hola, adiós, hola”) consiguen arrancar algunas sonrisas, para hacer así más llevaderos los sollozos de los niños:
Creo que ustedes, muchachos, van a tener que inventarse un buen montón de mentiras bien dichas, o la gente no querrá seguir viviendo.
Breve sinópsis:
Billy Pilgrim es estudiante de oftalmología cuando es llamado a las filas americanas. Mientras estudiaba se prometió con Verónica, la hija del director de su centro, una mujer gorda y trivial y por cuyo compromiso su padre le regalaba varias ópticas en la ciudad (que representan una fuente muy generosa de ingresos).
Una vez en el ejército Billy vagará detrás de las tropas enemigas, donde conocerá a Ronald Weary y “los Tres mosqueteros”. Por culpa de la insensatez de Billy los “mosqueteros” serán abatidos y Ronald y él capturados. Los soldados alemanes los desproveerán de sus bienes y a Ronald le tocará llevar unos zapatos tan pequeños que causaran su muerte, culpando así a Billy y encargándole a un compañero, Paul Lazzaro, que se vengara.
Los soldados nazis llevan a Billy y a un montón de prisioneros a Dresde en un tren donde Lazzaro promete venganza y el protagonista conoce a un vagabundo -que morirá en el trayecto- y al profesor Edgar Derby, su amigo durante la reclusión. Una vez en Dresde será confinado en un matadero (el número 5) y sufrirá los horrores del bombardeo. Cuando éste terminó los soldados nazis le obligaron a amontonar cadáveres y presenció como ejecutaban a su amigo Derby por pillaje, al coger una tetera de una catacumba.
Liberado posteriormente por las fuerzas rusas y con condecoraciones de guerra pasó una temporada en un hospital de guerra donde descubrió la literatura de ciencia ficción de Kilgore Troust, a quien conocería en su barrio e incluso invitaría a cenar. Volvió a su ciudad donde era el único óptico que había sobrevivido, monopolizando así el servicio óptico de la ciudad. Entre el abundante dinero y su mujer (que le dio una hija y un hijo boina verde y prometía adelgazar a la vez que comía sin cuartel) prosiguió su carrera de oftalmólogo hasta que un accidente de avión –letal para el resto de sus compañeros- le hace volver al hospital. Es en esta etapa de bonanza pasada donde es capturado por los habitantes de Trafalmadore y vivirá enjaulado con la preciosa actriz (pero los numerosos años galácticos son meros segundos en el flujo temporal terráqueo).
Cuando supera el accidente no es que decida escribir el libro sino que ya sabe por su experiencia trafalmadoriana que lo va a hacer. Morirá años más tarde, después de sufrir incomprensión por parte de su hija, haciendo una conferencia –sobre la visión del tiempo en la cuarta dimensión- en manos de Paul Lazzaro, que consumaba así su venganza.
Conclusiones
La vida no es manera de tratar a un animal
Siempre he considerado que una visión maniquea o dicotómica de la guerra es, al fin y al cabo, una visión insuficiente y hambrienta de justicia. Seguramente dicha visión será también una visión popular y es que la guerra la escriben los vencedores. El estudio y análisis de Matadero 5 concluye con la visión de un pueblo que jamás ganó y pese a ello se enorgullece de la victoria.
Y digo que no ganó porque alguien que luchando pierde un brazo para salvar su vida no gana, simplemente tira adelante. Kurt Vonnegut ha sabido ridiculizar una nación con un negro historial mediante una obra, no sólo buena por novedosa en su estructura sino por una prosa cuidada (evocadores adjetivos) y un simbolismo que merece título propio.
América quiso esconder un crimen de guerra y aún quedaban hombres sinceros y con suficiente inteligencia como para combatir con un humor mordaz a la gran nación del siglo XX. Son necesarios intelectuales que se opongan a la mentalidad mainstream y es que todos deberíamos saber que “los sueños de la razón producen monstruos”. América es una nación de claroscuros, en la que el mismo descaro que prohibió la lectura de El guardián entre el centeno en determinados estados hizo que se quemara la obra de Vonnegut.
Es por todo ello que recomiendo la lectura de este clásico del siglo XX, tanto por la introducción que ofrece a la narrativa posmoderna como para enseñar a las generaciones futuras que “los motivos de la guerra cambian con la primera bala”.
Bibliografía
Kurt Vonnegut, Matadero Cinco, Compactos Anagrama 2ª edición, noviembre 1999
Dr. Javier Martín Párraga: Kurt Vonnegut y el humor negro (http://www.ucm.es/info/especulo/numero44/kuvonne.html)
Gregory H. Stanton, Genocide Watch
Siebert Detlef, British Bombing Strategy in World War Two
[1] Gregory H. Stanton, de Genocide Watch: “el holocaust nazi es uno de los más viles genocidios de la historia. Pero el bombardeo aliado de Dresde y la destrucción nuclear de Hiroshima y Nagasaki fueron también crímenes de guerra”.
[2] El historiador Donald Bloxham mantiene que “el bombardeo de Dresde del 13 al 14 de febrero de 1945 fue un crimen de guerra” y que ello es suficiente para acusar a Churchill.
[3] David Irving, historiador revisionista que es citado en el libro y la película de Matadero 5 por su libro sobre Dresde, añade a su versión la lluvia de fósforo y los ametrallamientos rasantes (es necesario mencionar que este escritor ha sido acusado de propaganda pro-nazi y de cierto corte antisemita).
[4] La canción The Hero’s Return de Pink Floyd y Tailgunner de Iron Maiden son sólo ejemplos musicales de ello.
[5] Siebert, Detlef, British Bombing Strategy in World War Two
[6] La experiencia de quedar aislado tras la línea enemiga también le sucederá a Billy Pilgrim en la novela Matadero 5.
[7] Llamado matadero 5, de donde recibe el nombre homónimo la novela que le catapultaría a la fama.
[8] Calificó la medalla como una recompensa por “una herida absurda e insignificante”.
[9] Con tesis titulada On the fluctuations between Good and Evil in simple Tales.
[10] Necesitó más de 23 años para darle forma al libro
[11] Aparece en las listas de escritores más influyentes de la revista Time y Modern Library.
[12] El escritor de ciencia ficción Kilgore Trout, que aparece en varias obras es en verdad Theodore Sturgeon, famoso escritor del mismo género.
[13] “La gente no va a la iglesia en busca de sermones sino a soñar con Dios”
[14] Temática también presente en Matadero 5: Si no hubiera pasado tanto tiempo estudiando a los terrestres —explicó el tralfamadoriano—, no tendría ni idea de lo que significa “libre albedrío”. He visitado treinta y un planetas habitados del universo, y he estudiado informes de otros cien. Sólo en la Tierra se habla de “libre albedrío”.
[15] Cosa que le valió que le enmarcaran, discutiblemente, en el marco del black humor o gallow humor (“digo cualquier cosa para ser cómico, a menudo, en las situaciones más horribles”).
[16] “The New York Times se negó a publicar un discurso que pronuncié en un encuentro por la paz. Es como vivir bajo un ejército de ocupación que se ha apoderado de los medios de comunicación”.
[17] “Somos una enfermedad. Así que, como la sífilis con conciencia, deberíamos parar de reproducirnos”.
[18] “Si Jesús retomara hoy lo mataríamos con la inyección letal”.
[19] Matadero 5 termina con un pajarillo canturreando a Billy Pilgrim pues su canto es lo más inteligente que se puede oír entre la insensatez de la guerra.
[20] “¡Hagan esto, hagan aquello, movilicen las tropas de reserva! ¡Privaticen las escuelas públicas! ¡Ataquen Irak! ¡Recorten el presupuesto de salud! ¡Intervengan los teléfonos de todo el mundo! ¡Bájenle los impuestos a los ricos! ¡Construyan un misil de un trillón de dólares! ¡Cáguense en el habeas corpus y bésenme el trasero!”
[21] Juego de palabras en que los nombres de George Bush, Dick Cheney y Colin Powell son cambiados por, traducido al español vulgar, “coño, pene y colón”.
[22] Adoptó a los tres hijos de su hermana Alice cuando esta murió de cáncer y a otra niña llamada Lily.
[23] Supongo –a nivel más interpretativo- que todas las atrocidades que vivió en la guerra y ver como su país reincidía en ella ayudaron a configurar un humor cínico (black o gallow) que escondía una fuerte carga nihilista –desamor a la religión-, de desamor por la humanidad (“¿para qué sirve la gente?”) y de desesperación –intento de suicidio-.
[24] Los ladridos perrunos que avanzan situaciones terribles y el intercambio de botas que acabará matando a Roland Weary aparecen en el film con menos relevancia que en el libro, haciéndose así meros detalles y “guiños” a los lectores.
[25] 135 contundentes millones
[26] Explicará con gusto como asesinó a un perro colocando pequeños muelles recortados en el interior de un filete de carne, provocando que el animal quisiera destriparse las tripas para arrancarlosy como, mientras todo ello sucedía, le gritaba al animal que “allí dentro” estaba Paul Lazzaro.
[27] La incapacidad del cine de transmitir la idea de Vonnegut en referencia a los viajes temporales hará que Roy Hill la sane mediante un Billy en “trance”, revelando como su cordura se ha visto desbaratada. Y pese a la incapacidad del cine de evocar los viajes temporales como en la novela, será mediante el lenguaje que consiga algo medianamente parecido (la vida es “un hermoso orden aleatorio”).
[28] La visión del soldado inocente (porque “la guerra siempre la hacen los niños”) al que alcanza la locura por culpa de la masacre, que a su vez no tiene sentido, será el pilar de la lucha anti-belicista del film.
[29] La visión tralfamadoriana del tiempo se expresa con el divertido saludo de “Hola. Hasta siempre”.
[30] Los alienígenas acusarán la reproducción humana de “poco natural” por los jueguecitos entre la pareja.
[31] Es un esclavo del tiempo y el libre albedrío será así puesto en tela de juicio.
[32] “Si aún creen que la muerte es algo terrible es que no han entendido lo que he dicho”.
[33] Para vivir debes “fijarte en los momentos buenos”.
[34] Billy morirá por un disparo de Lazzaro pero sigue vivo en todos los momentos del tiempo por lo que la muerte será irrelevante. En contraposición, el nacimiento del bebé entre Billy y Montana será ensalzado con cohetes por los tralfamadorianos.
[35] Es por eso que terminará la novela con un pajarillo y es que es “todo lo que se puede decir sobre una matanza; algo así como ¿pío-pío-pi?”.
[36] Hablaba de sí como el único que sacó beneficios de la masacre, algo así como de “cinco a diez dólares por cabeza”.
[37] “Su interpretación personal de las reglas de la guerra suponía que al tirador debía concedérsele una segunda oportunidad”.
[38] Y aunque alguno quiera ver en el protagonista el alter ego del autor, Vonnegut sólo introduce su experiencia en Dresde en la narración.
[39] “Este era yo. Este era yo en persona. El autor de este libro”.
[40] Contrapuesto a la concepción clásica de la literatura horaciana.
[41] Dr. Javier Martín Párraga: Kurt Vonnegut y el humor negro (http://www.ucm.es/info/especulo/numero44/kuvonne.html)
[42] Dijo de su clasificación en el humor negro que dicha etiqueta era “what it seems to be a sales-promotion label”.
[43] Por mostrar aún menos interés crítico.
[44] El humor “de la horca” hace referencia a las burlas de los prisioneros antes de su ejecución.
[45] “Entre las cosas que Billy Pilgrim no podrá cambiar se contaba el pasado, el presente y el futuro. Nada cambia ni necesita advertencia o explicación, simplemente, es”.
[46] En inglés “So it goes” –y así sucesivamente-, palabras más adecuadas en una visión de la vida como sucesión.
[47] “Soy tan célibe como el 50% del clero heterosexual de la Iglesia Católica Romana”.
[48] Fragmento de un villancico que cita en el inicio de la novela.
[49] Dicha cita también servirá al autor para comparar a los combatientes que lloraban en silencio con niños.
[50] “Rumfoord pensaba al estilo militar: toda persona que estorba, o que sería preferible ver muerta por razones prácticas, sufre una enfermedad repulsiva”.
[51] Encima, Billy Pilgrim no hablará de modo lógico con el militar Rumfoord hasta que este dice que “no lo hicimos todo tan maravillosamente” (hasta entonces repetirá las palabras del moribundo Wild Bob).
[52] La cruzada de los niños, aunque históricamente discutido, fue una convocatoria de niños para las cruzadas en la que éstos no fueron llevados a buen puerto sino vendidos como esclavos en África.
[53] La idea proviene de la afeamiento que le hizo la mujer de un superviviente por querer escribir elogios de una guerra en la que todos fueron víctimas (“habíamos olvidado que la guerra la hacen los niños”).
[54] “Trabajando en aquellos lugares el pobre profesor de escuela superior, Edgar Derby, fue atrapado con una tetera que había tomado de las catacumbas. Fue arrestado por pillaje, juzgado y muerto”.
[55] “Si alguna vez os preguntan qué es lo más dulce que existe en la vida –concluyó Lazzaro- , sabed que es la venganza”.
[56] “sólo comerciaban con el amor y la reproducción”
[57] No sólo por recaer en los errores de la guerra sino por el abuso de la pornografía, el deshumanizante uso de las nuevas tecnologías y el exceso de combustibles fósiles.
[58] Se habla en alguna crítica de toda la simbología y la técnica propia –en la que se incluyen los viajes temporales- como el cuerpo vonnegudiano.
