Ángel Ubach. 4º de Psicología.
La película documental Inside Job o Trabajo confidencial (también conocida como Trabajo confidencial y como Dinero Sucio) muestra la visión particular de Charles Ferguson, su director, a la crisis financiera de 2008. Mediante un análisis de los complejos procesos que la produjeron, en los cuales no es nuestra intención entrar, vemos que, en parte, como se dice en la película: “Esta crisis no fue un accidente”. Es un gobierno de Wall Street cuyos mandatarios tenían “ganancias privadas enormes” y “pérdidas del sector público”, pero no les importaba. Y si lo hacía, mitigaban sus padecimientos a base de drogas y sexo.
La película muestra a unos hombres infantilizados que, por jugar, pasarlo bien y, sobre todo, ganar, hacen cualquier cosa. Hombres a quienes no les importa más que “la posesión y el disfrute de unos bienes materiales” (Enrique Rojas, La Ansiedad). Unos niños con corbata, egoístas, mentirosos y narcisistas. Podríamos trasladarles lo que Mónica dice a su padre en Mujeres en el parque, de Felipe Vega: “Sois unos irresponsables. Sois absurdos, retorcidos, falsos, defendéis un mundo falso”. Su necesidad de recurrir a prostitutas y cocaína muestra su búsqueda incesante de autocomplacencia dentro de una sociedad ficticia. Sin embargo, como bien explica la cinta, nada ha cambiado con Obama: los bancos son todavía más grandes y quienes nos llevaron a esta crisis siguen en el poder.
Pero, ¿es la realidad como nos la transmite Ferguson? ¿Es el narcisismo de una clase específica de la sociedad, de ese gobierno de Wall Street, el causante de esta crisis? ¿Son esos niños con corbata característicos de una única clase social? La misma realidad nos dice que no es así. La propia cultura favorece estos comportamientos y, en todos los niveles, podremos ver que, en mayor o menor escala, todos hacemos lo mismo. Si te dejas llevar por un mundo en el que se valora más el reconocimiento externo que la honradez, el engaño, la teatralidad y la búsqueda de poder terminan siendo tus mejores aliados.