“Tú eres buena, tú eres lista, tú eres importante”

Andrea Codina de Arteaga

 

Mississippi, años 60. La actriz Emma Stone encarna a Skeeter, una joven señorita que acaba de salir de la universidad y persigue el sueño de convertirse en escritora o periodista. Mientras tanto, sus amigas anhelan otros objetivos en sus vidas: tener la casa perfecta, el marido ideal, los hijos ejemplares, la criada que mejor cocine y ser partícipes de la Asociación de Mujeres en la que recolectan beneficios con tal de combatir el hambre en África. Skeeter llega al pueblo de Jackson causando un gran alboroto, ya que pretende entrevistar a todas las criadas negras que han pasado sus vidas al servicio de las grandes familias sufriendo maltratos y discriminación racista.

Tate Taylor es el cineasta que ha dirigido este drama inspirado en el racismo de los 60, titulado The Help (Criadas y Señoras). La producción llegó a la gran pantalla española en octubre de 2011. La música corre a cargo de Thomas Newman y la fotografía de Stephen Goldblatt (reconocido por haber trabajado con otros directores como Francis F. Coppola). En el reparto tenemos una magnífica interpretación de Viola Davis, Octavia Spencer y Bryce Dallas Howard que trabajan al lado de Emma Stone, Sissy Spacek, Jessica Chastain y Ahna O’Reilly entre otros.

 

Diferencias de color

Queda reflejado en el filme una pequeña parte de la historia de uno de los pueblos norteamericanos en el que se lucha por una democracia queriéndolo imponer como un ejemplo mundial. Es cierto que el racismo marcó a América en la década de los 60, y Taylor nos muestra de una forma agradable y sensible el imborrable daño que llegó a provocar esa diferencia abismal entre la gente de diferente color.

Uno de los aspectos al que el cineasta da más relevancia es a la profesión de las criadas, vista, claramente, desde otro punto de vista. El hecho lo plantea de tal manera que hace que la distancia sea aun más inmensa entre las personas blancas y las negras. De hecho, en la mayoría de casas de Europa en las que hay un servicio de trabajadores permanentes, estos pueden disfrutar de su baño personal igual que de sus habitaciones, y no veo por qué ha de plantearse como una distinción tan grande.

La película consta de varios aspectos que hacen que destaque. Por ejemplo, todos los personajes (ya sea cualquiera de las señoras o de las criadas) tienen su momento de gloria en el que pueden lucir su personaje. Paralelamente me parece importante mencionar el gran trabajo que ha conllevado ambientar la película en la época. Me quedo con los trajes de las señoras que parecen estampados de cortinas, y con las pelucas inmóviles y repeinadas de las amas de casa. También, hay que señalar la facilidad con la que te metes en la piel del personaje —tanto de unas como de otras—, como a través de los diálogos llegas a sentir el dolor de la opresión racista o la superioridad señorial. Es una cinta que logra que tengas los sentimientos a flor de piel y consigue sacarte la carcajada más grande o hacerte rodar las lágrimas mejilla abajo.

 

Histórico homenaje

El filme se ha convertido en una de las sorpresas del año en las pantallas, y aunque haya recibido una gran crítica por parte del colectivo afroamericano (que se queja de que siempre son personas encasilladas en criados), debemos situar la película en su contexto histórico, cuando en Estados Unidos ellos fueron forzados a ser criados de su propio destino. Con una reflexión muy acertada acerca de una profesión tan digna como cualquier otra retratando a estas empleadas dulces, maternales, cercanas, cotillas, listas, sacrificadas, bondadosas, buenas, es decir, personas que demuestran valer mucho más que algunos otros que jamás llegarán a su altura.

El grandioso éxito que recibió The Help en Estados Unidos el verano pasado en su estreno no sólo es atribuible a la espléndida campaña comercial que tuvo, también al sentimentalismo que implanta la película y a la duda entre divertirse con la villana que interpreta Bryce Dallas Howard o sufrir en primeras carnes como lo hacen las criadas de color interpretadas por Viola Davis y Octavia Spencer. Todo convierte a este filme dirigido por Tate Taylor en un enternecedor homenaje a las mujeres dominadoras que mantienen la cabeza alta