Elena Burés
Tal y como narra la sinopsis de la calificada como obra maestra, en ‘Los Ángeles en la década de los treinta’, Arturo Bandini –alter ego
del autor- , se hospeda en una pensión que ni si quiera puede pagar, se alimenta a base de café y cigarrillos y su única obsesión es escribir, hasta que aparece Camila, una mujer con la que mantendrá una tortuosa relación.
Pregúntale al polvo, novela que entusiasmó a Charles Bukowski, -autor de la también alabada La senda del perdedor-, quien siempre otorgó a Fante el mérito de sus obras, desvela la situación de pobreza en que se encuentran sumidos muchos de los norteamericanos después del crack del 29.
Bandini, además de ser pobre, es un iluso soñador. Su máxima aspiración consiste en alcanzar la gloria siendo escritor, y como buen aprendiz, se enamora de una mujer desequilibrada que está fuera de su alcance, con la que acaba manteniendo una relación autodestructiva.
Con descripciones no muy minuciosas pero que salpican realismo y oscuridad , la crudeza de la vida en aquellos tiempos acaba por resultar atractiva al lector que se traslada inmediatamente al pellejo de Arturo Bandini, el joven soñador de ascendencia italoamericana, sin más horizonte que una mujer y el ansia enfermiza de poder vivir de lo que escribe, tal y como le pasó a Fante.
Pero lo que el protagonista quiere conseguir se convierte en un camino pedregoso: envía relatos a editores esperando que alguno sea publicado y conseguir algo que llevarse a la boca, al mismo tiempo que su cortejo a la camarera mexicana comienza a hacerse desesperante.
Un buen día recibe la noticia que esperaba, uno de sus relatos será publicado al fin. Lleva uno de los ejemplares al Columbia Buffet para entregárselo a aquella camarera que se había mofado de él, y que, sin saber muy bien el motivo, no podía sacar de su cabeza, con la mala suerte de no encontrarla allí, por lo que deja un ejemplar de la revista en el bar, con una dedicatoria ofensiva y punzante.
El relato, narrado en primera persona, acerca a un tipo peculiar, algo introvertido, que no deja ver nada más allá de sus desesperantes anhelos. Las descripciones no son abundantes, pero los pocos adjetivos que emplea el autor son crudos y presagian situaciones difíciles que enganchan a un lector deseoso de nuevas vivencias del protagonista.
Después de la espera, Bandini consigue su primer encuentro con Camila, no sin antes humillarla mentando sus ropas andrajosas. Deja entrever que el miedo le invade ante la mujer de rasgos hispanos, y la humillación a la que la somete, no hace más que acentuar dicho sentimiento.
Fante, al igual que el protagonista de sus novelas, dejó los estudios en 1929 para ir a vivir a California y centrarse en su carrera como escritor. Éste no alcanzó la fama hasta años después, cuando Charles Bukowski , considerado como máximo exponente del género denominado Realismo Sucio, admitió que su inspiración nació de las novelas del escritor de la saga de Arturo Bandini.
El Realismo Sucio o Dirty Reaslism surgió como movimiento literario en Estados Unidos entre los años 70 y 80 del siglo pasado, caracterizado por su parquedad a la hora de utilizar el lenguaje, pero trasladando al lector a las situaciones narradas a través de un estilo conciso y claro. Los protagonistas son antihéroes, personajes que se encuentran perdidos en la sociedad y representan el fracaso del sueño americano.
Si el joven Bandini consigue o no el éxito en su profesión y en su vida personal son las incógnitas que se mantienen a lo largo del libro de Fante. ¿Conseguirá publicar un libro? ¿Será feliz con Camila o por la contra no podrán estar nunca juntos debido a su tortuoso idilio? Las respuestas se encuentran en la lectura de Pregúntale al polvo. “Una historia rebosante de interés , escrita con un estilo adelantando a su tiempo, insólito extraño, delicado, precursor de Bukowski y de Carver”, en palabras de la periodista y escritora italiana, Fernanda Pivano.